Apeiron (ἄπειρον) Statement
1 – La linea es un organismo: No es forma sino energía en estado bruto, alambres como nervios, cables como venas, líneas como energía, materia como espiritu.
El arte no se hace, se deshace. Cada alambre retorcido es un acto de sabotaje a lo pulcro, cada bastidor reciclado un territorio conquistado. Aqui no hay orden ni belleza complaciente, solo la verdad aspera de lo que el mundo descarta.
2 – El bastidor es un cosmos, un campo finito que contiene lo infinito en sus sombras que escapan.
En un principio no hubo principio - solo el Apeiron, lo ilimitado, lo indefinido, el flujo infinito del que emergen todas las formas y al que todas regresan. Apeiron no es una cosa, sino un proceso,: el devenir incesante de la existencia, el caos primordial que desobedece al orden y sin embargo lo pario. Es la matriz de los opuestos - luz y oscuridad, forma y vacio, unidad y multiplicidad, la fuente indomable que precede y excede a todos los sistemas o todas las definiciones, a todos los dioses.
3 – Materialidad = Memoria: los desechos de la sociedad son las reliquias del sistema que regenero.
En un principio no hubo principio - solo el Apeiron, lo ilimitado, lo indefinido, el flujo infinito del que emergen todas las formas y al que todas regresan. Apeiron no es una cosa, sino un proceso,: el devenir incesante de la existencia, el caos primordial que desobedece al orden y sin embargo lo pario. Es la matriz de los opuestos - luz y oscuridad, forma y vacio, unidad y multiplicidad, la fuente indomable que precede y excede a todos los sistemas o todas las definiciones, a todos los dioses.
4 – El gesto sobre el calculo: la impresisa torción manual de los elementos lineales preserva lo visceral, no lo perfecto.
Este es un llamado a des-pensar, a deconstruir, a vagar mas allá de los mapas conocidos. Pensar con el Apeiron es pensar con el fuego, el agua y la tormenta - dejar que el pensamiento erosiones sus propios cimientos. No somos sujetos de un cosmos preescrito, sino coautores de una improvisación infinita. Todo límite es un provocación, toda estructura un edificio provisional de los ilimitado
5 – Sombras: la luz completa la obra, acepto su autonomía efímera.
Este es un llamado a des-pensar, a deconstruir, a vagar mas allá de los mapas conocidos. Pensar con el Apeiron es pensar con el fuego, el agua y la tormenta - dejar que el pensamiento erosiones sus propios cimientos. No somos sujetos de un cosmos preescrito, sino coautores de una improvisación infinita. Todo límite es un provocación, toda estructura un edificio provisional de los ilimitado
6 – Tiempo como dimension:
7 – Espacio político: intervención de lo marginal, o lo descartado, de lo inutil, lo disfuncional, lo ignorado.
Rechazo la tiranía de las verdades fijas. El cosmos no es una jerarquía, sino una heterarquía de infinitos potenciales, una danza de fuerzas sin centro ni margen. Abrazar el Apeirón es disolver la ilusión de lo permanente, rendirse al pulso creativo-destructivo de lo real. No hay finalidad, solo transformación; no hay esencia, solo relaciones; no hay ser, solo devenir.
8 – Caos ordenado: el apeiron es tu ley, lo aleatoro tiene un ritmo oculto, impredecible, imperceptible, indescifrable y abarcativo.
9 – Silenci activo: las piezas no gritan, sus sombras susurran lo eternamente perecedero.
Apeiron (ἄπειρον) no es una respuesta, es la pregunta omnisciente que desarma todas las respuestas.
10 – Espectador cómplice: debo moverme para descubrir las capas de sentido por revelar.
El Apeirón no es un concepto, sino la negación viva de todo concepto. Como el río de Heráclito que nunca es el mismo, como la voluntad schopenhaueriana ciega e insaciable, como el devenir nietzscheano que escupe sobre los ídolos de lo eterno: el Apeirón es el fundamento sin fundamento, el abismo que devora sus propias creaciones.
